soledades abruptas,
inesperadamente planeadas
que penetran el alma a cada segundo infinito que se esconde tras el telón de esta aberrante y macisa realidad.
el demonio se envuelve,
se regocija en poder...
las entrañas se me corroen con el sonido de tus pasos que aún no escucho y
que retumban en mis oidos calcinados de errores que apresan el alma en cinturones de hielo.
patrañas que se disfrazan de dulzura,
tus ojos me vomitan la traición atragantada,
no hay palabras,
ni versos capaces de contener tanta amargura.
pedazos de escombros,
sobras de nada,
astillas de penas que sólo saben gritar.
oyes? el submundo me espera,
la verdad,
las manos macabras con las que peca el destino.
trampas!
sinrazón paupérrima y maldita.
lágrimas que sonríen llenas de locura,
mientras el dolor me hace suya lenta y diabólicamente.
no hay marcha atrás.
no.
es el castigo por ser conciente,
el castigo por existir sin un motivo.
por fin el velo se cae
y comienza la gran y verdadera mentira.
mirada al frente.
pronto todo acabará.
inesperadamente planeadas
que penetran el alma a cada segundo infinito que se esconde tras el telón de esta aberrante y macisa realidad.
el demonio se envuelve,
se regocija en poder...
las entrañas se me corroen con el sonido de tus pasos que aún no escucho y
que retumban en mis oidos calcinados de errores que apresan el alma en cinturones de hielo.
patrañas que se disfrazan de dulzura,
tus ojos me vomitan la traición atragantada,
no hay palabras,
ni versos capaces de contener tanta amargura.
pedazos de escombros,
sobras de nada,
astillas de penas que sólo saben gritar.
oyes? el submundo me espera,
la verdad,
las manos macabras con las que peca el destino.
trampas!
sinrazón paupérrima y maldita.
lágrimas que sonríen llenas de locura,
mientras el dolor me hace suya lenta y diabólicamente.
no hay marcha atrás.
no.
es el castigo por ser conciente,
el castigo por existir sin un motivo.
por fin el velo se cae
y comienza la gran y verdadera mentira.
mirada al frente.
pronto todo acabará.
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